martes, 25 de febrero de 2014

Positiva-negativa.

Entonces, mis últimos dos días se vienen resumiendo entre dormir, comer, vomitar y fumar. Creo que en vez de llamarlo "comer" en mejores términos quedaría como múltiples atracones, porque si, vengo de comerme 4 hot dogs y medio litro de refresco. No creo que a eso se le pueda llamar una comida normal. Al igual que ayer, después de prepararme un bol de pasta bañada en mantequilla, con pollo y verduras (para darle el toqué saludable), pero vomitar no se me olvida.

A pesar de tener tan mala racha, hoy me siento más o menos positiva, bueno, no positiva positiva, más bien positiva-negativa. Ya saben, ¿no? con esa actitud de "Voy a hacer lo que se me de la puta gana, los odio a todos" o algo por el estilo. La verdad que no se, cuando me pongo de este humor me siento medio liberada, como que de verdad no me importa nada, una tranquilidad donde nadie viene a preguntar como estas, o sea, prácticamente me da igual si le vengo importando a alguien, incluyéndome. No recomiendo el sentimiento, porque bien pudiera ser solo la euforia del momento, pero una libertad a medias, no es libertad.

viernes, 21 de febrero de 2014

Hermosa mañana.

Estoy llevando una mañana terrible. De nuevo no fui a la escuela, parece que a mi papá ahora mi situación le importa en lo más mínimo, porque ni siquiera se acerco a regañarme por no levantarme. Cuando fueron por fin las 11am, baje a la cocina con un poco de hambre, pero la verdad es que termine devorando un tazón con cereal, dos pedazos de pan, un vaso con leche y unas galletas, claro que en cuanto terminé, fui al baño a vomitarlo todo. Pasó una hora más y volví a bajar a comer más pan y galletas, cosa que también volví a hacer fue vomitar. Por ultimo, acabo de comer y vomitar unos chocolates que encontré en el cuarto de mi hermana y otro montón de galletas (vaya que tengo antojo de galletas hoy). Después de todo este ataque de comida, que presiento que aún no termina, me tome medidas, ya saben, de brazos, piernas, estomago, cintura... medidas que no me gustaron para nada. Como castigo y siguiendo la tradición de ayer, me añadí unos cuantos cortes al brazo derecho, que no se ven tan mal, debo decir. Bonito día, ¿no? solo espero que no continué así.

jueves, 20 de febrero de 2014

Puntos suspensivos...

Después de un tiempo de alejarme de la "luz publica" (solo por así decir) tengo que decir que ya extrañaba escribir. No me refiero a este blog en particular, solo digo que hace casi cuatro meses que no me dignaba a escribir nada decente. Pero después de tener una noche loca, me voy a permitir expresarme libremente sin sentirme del todo juzgada. 
Regresando a lo de noche loca, contrario a lo que puedan pensar, significa que tuve un ataqué de ansiedad y terminé mutilandome el brazo izquierdo con un rastrillo. Si, si, también hace mucho que no me pasaba esto, había tenido impulsos de cortarme una y otra vez, pero acabo de romper mis dos meses de "persona normal que no piensa en desangrarse los brazos". Y es que no les he contado, ¿sabían que deje de ir a la escuela? Fue mi periodo oscuro. Una noche me desperté, pensando que lo que había hecho y deshecho en mi vida, o lo que llevaba de ella, todo lo que soñaba, todo por lo que me quedaba esperanza, se resumía en una cosa: nada. Y por más que busqué, no encontré nada que valiera el que yo continuara con lo que sea que estaba haciendo. Lloré, y mucho. No tanto como otras veces, fue un momento en el que me adormecí, deje de sentir, tal vez el único sentimiento que me quedaba era el de odio hacía mi misma y eso me hacía enojar, fue por eso que lloré. Seguido de eso, simplemente me encerré en mi cuarto y no salí por tres días, cuando tuve que ir a la escuela, no quise. Y me perdí tal vez dos meses de mi vida solo odiándome y teniendo compasión por mi. Creo que hasta ahora, ese ha sido mi peor momento. Mis papás tratando de que fuera al psicólogo y yo negándome rotundamente. Claro que estar tanto tiempo encerrada, siento yo, que me afecto permanentemente, ahora le tengo más miedo a las personas de lo que solía.
A las personas que me rodeaban no les importo, simplemente les molestaba el hecho de que yo tuviera "la libertad de hacer o no hacer las cosas cuando quisiera" y cito a mi hermana. Después de pasar navidad y año nuevo dándome atracones y luego vomitando todo, decidí salir y ver que era lo que había pasado, me di cuenta de que solo fue una perdida de tiempo. El que yo me hubiera aislado del mundo, pensando solamente en el suicidio y lo poco que valía, todo seguía exactamente igual, porque que mi mente ahora estuviera completamente arruinada no le importaba a nadie. No es como que fuera algo nuevo, pero me di cuenta de muchas otras cosas que yo no había notado antes. 
Pasando ya un mes desde que bloquee de nuevo esos pensamientos, hice que volvieran. Y es que es casi inevitable no pensar en la porquería de mundo, de persona, de sociedad de la que formo parte, cuando toda la gente que ves, te da una mirada juzgándote por cosas de las que apenas te atreves a hablar contigo misma. Siento lastima por mi y por todos los demás.